EL VACÍO COMO OPORTUNIDAD

Observando la Naturaleza podemos comprender con mayor claridad el funcionamiento de nuestra vida; cada vez que dentro de un bosque un árbol se cae, una roca se desliza o el viento se lleva ramas, semillas y troncos, podemos verificar que nunca el espacio que dejan estos árboles, las rocas, ramas y semillas permanece vacío; siempre algo ocupa el espacio vacío. Notemos que esta característica nos ocurre a los humanos también. Sacamos algo de nuestro armario y en poco tiempo vemos cómo ese espacio es ocupado por otro objeto, así mismo con nuestras actividades, amistades, costumbres, creencias.

Empédocles, filósofo del siglo V A.C decía que lo que creemos vacío está lleno de aire, el espacio es ocupado por la corporeidad del aire. Sabia la Naturaleza que nos enseña que nosotros podemos desocupar algo para que el espacio dejado lo ocupe otra cosa. Hoy, teniendo cerca el cierre del 2020, los invito a que nos preguntemos:

¿Qué puedo soltar y dejar atrás de mi vida?

¿Qué no necesito más?

¿A qué no le quiero seguir poniendo atención, intención y acción?

Busquemos en nuestros armarios de la mente esos pensamientos que nos limitan, encierran y despiertan nuestros comportamientos más agresivos y propongámonos dejarlos ir: la vida nos invitará a traer unos nuevos y nosotros con nuestra capacidad de discernimiento y decisión, elegiremos los que nos permitan crecer.

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